Autor: Wilson Eduardo Castañeda Hurtado

  • Después del sismo: asegurar el patrimonio y reclamar bien también es gestionar el riesgo

    El terremoto que sacudió a Colombia el pasado 10 de agosto dejó pérdidas humanas irreparables y graves daños materiales. También nos recordó una realidad que con frecuencia olvidamos: los riesgos extraordinarios parecen lejanos hasta el día en que ocurren.

    El sismo afectó especialmente al occidente del país y produjo daños significativos en viviendas, edificios, establecimientos comerciales e infraestructura. Este escenario obliga a reflexionar no solamente sobre la prevención física de los desastres, sino también sobre la manera como protegemos nuestro patrimonio frente a acontecimientos que no podemos evitar.

    En ese contexto, el seguro adquiere toda su verdadera dimensión.

    No se trata simplemente de adquirir una póliza. Se trata de trasladar adecuadamente un riesgo que, de materializarse, puede comprometer el patrimonio construido durante décadas por una familia o afectar seriamente la continuidad de una empresa.

    Asegurar no es un gasto: es proteger el patrimonio

    Durante largos períodos sin grandes catástrofes resulta fácil considerar improbable un terremoto, un incendio, una inundación u otro evento de gran magnitud.

    El sismo del 10 de agosto demuestra justamente lo contrario.

    Los riesgos catastróficos pueden ser de baja frecuencia, pero sus consecuencias económicas pueden ser extraordinariamente altas.

    Por eso, una adecuada administración del riesgo comienza mucho antes del siniestro.

    Propietarios de viviendas, administraciones de propiedad horizontal y empresarios deberían preguntarse periódicamente: ¿qué tenemos asegurado?, ¿por cuánto valor?, ¿contra cuáles riesgos?, ¿qué exclusiones existen?, ¿qué deducibles debemos asumir? y ¿qué ocurriría financieramente si mañana perdiéramos total o parcialmente esos bienes?

    Tener una póliza no necesariamente significa estar adecuadamente asegurado.

    Una suma asegurada insuficiente, bienes no declarados, coberturas que no corresponden al riesgo real o el desconocimiento de las condiciones del contrato pueden generar diferencias importantes entre la expectativa del asegurado y la indemnización finalmente procedente.

    Después del siniestro comienza otra etapa: la reclamación

    Cuando ocurre un evento de esta naturaleza, la atención naturalmente se concentra en proteger la vida, atender a las personas afectadas y asegurar las edificaciones.

    Superada esa primera necesidad aparece otra preocupación: ¿cómo recuperar económicamente lo perdido?

    Para quienes cuentan con seguro comienza entonces una etapa determinante: la reclamación ante la aseguradora.

    El Código de Comercio establece que corresponde al asegurado demostrar la ocurrencia del siniestro y, cuando sea necesario, la cuantía de la pérdida. A su vez, corresponde al asegurador demostrar los hechos o circunstancias excluyentes de su responsabilidad.

    Esta distribución de cargas convierte la adecuada documentación del daño en un elemento fundamental de la reclamación.

    Fotografías, videos, inventarios, facturas, avalúos, informes técnicos, conceptos estructurales, registros contables y demás elementos que permitan acreditar tanto la existencia de los bienes como la magnitud de las pérdidas pueden resultar decisivos.

    Reclamar un seguro no consiste únicamente en informar que ocurrió un daño. Es necesario construir adecuadamente la prueba del siniestro y de sus consecuencias económicas.

    La debida diligencia debe operar en ambas direcciones

    La gestión responsable de una reclamación exige diligencia tanto del asegurado como de la compañía aseguradora.

    El asegurado debe informar oportunamente el siniestro, adoptar medidas razonables para evitar que los daños aumenten, conservar las evidencias disponibles y aportar información suficiente para acreditar la ocurrencia y cuantía de la pérdida.

    Pero la aseguradora también tiene responsabilidades importantes.

    Una vez acreditados los presupuestos legales de la reclamación, debe adelantar su estudio de manera seria, técnica y diligente. La magnitud de una catástrofe puede incrementar extraordinariamente el número de reclamaciones, pero ello no elimina los derechos derivados del contrato de seguro.

    La regulación colombiana establece que el asegurador debe efectuar el pago dentro del mes siguiente a la fecha en que el asegurado o beneficiario acredite su derecho conforme al artículo 1077 del Código de Comercio.

    Por ello, cualquier objeción al pago debe estar debidamente fundamentada.

    La debida diligencia debe orientar todo el proceso de reclamación.

    El ajustador y la valoración del daño

    En siniestros de esta magnitud adquiere especial relevancia la intervención de ajustadores, ingenieros, peritos, contadores y otros profesionales encargados de determinar las causas y consecuencias económicas del evento.

    Su trabajo puede ser determinante para establecer la cobertura y cuantificar la pérdida.

    Precisamente por ello, el asegurado no debería asumir una posición completamente pasiva durante este proceso.

    Debe conocer el alcance de su póliza, verificar las valoraciones realizadas, conservar su propia documentación y solicitar las explicaciones necesarias cuando existan diferencias sobre la naturaleza, extensión o cuantificación de los daños.

    Cuando las pérdidas son significativas o técnicamente complejas, el acompañamiento jurídico desde las primeras etapas de la reclamación puede evitar controversias posteriores.

    Del desastre también debemos aprender

    El terremoto del 10 de agosto deja muchas lecciones para Colombia.

    Una de ellas es la necesidad de fortalecer nuestra cultura de prevención y aseguramiento.

    El Estado debe continuar desarrollando políticas de gestión del riesgo; las ciudades deben fortalecer sus mecanismos de prevención y control; las empresas deben incorporar los riesgos catastróficos dentro de sus modelos de continuidad del negocio; y las familias deben comprender que proteger jurídicamente su patrimonio también forma parte de la prevención.

    Pero existe además una responsabilidad para el sector asegurador.

    Una catástrofe constituye uno de los momentos en los cuales el seguro demuestra con mayor claridad su valor social.

    Cuando miles de asegurados enfrentan simultáneamente pérdidas importantes, una respuesta ágil, transparente y técnicamente fundamentada fortalece la confianza en el sistema asegurador.

    Asegurar bien. Reclamar bien.

    Desde WECH Abogados consideramos que estas dos ideas deberían formar parte de una verdadera cultura de administración del riesgo.

    Antes del siniestro, conocer y asegurar adecuadamente el patrimonio.

    Después del siniestro, documentar, cuantificar y gestionar diligentemente la reclamación.

    El terremoto del 10 de agosto nos recordó que existen acontecimientos que no podemos impedir.

    Pero también nos recordó que podemos prepararnos para afrontar sus consecuencias.

    El seguro constituye precisamente una de las herramientas creadas para hacerlo.

    Por eso, proteger el patrimonio no comienza cuando ocurre la emergencia.

    Comienza mucho antes: identificando el riesgo, transfiriéndolo adecuadamente y conociendo los derechos que nacen cuando ese riesgo finalmente se materializa.


    WECH Abogados
    Convertimos el riesgo en seguridad jurídica.

  • Colombia ante un nuevo gobierno: la oportunidad de construir desde la seguridad jurídica

    Cada cambio de gobierno abre un período de expectativas. Cambian las prioridades, aparecen nuevas políticas públicas y se redefinen las relaciones entre el Estado, las empresas y los ciudadanos. Para Colombia, este nuevo ciclo puede representar una oportunidad importante, siempre que exista una condición transversal: seguridad jurídica.

    El inicio de un nuevo gobierno plantea para el país un escenario de transformaciones. Seguridad, recuperación de la confianza, eficiencia del Estado, inversión, generación de empleo y fortalecimiento de la actividad empresarial estarán entre los asuntos que ocuparán buena parte de la agenda nacional.

    Desde WECH Abogados consideramos que este escenario debe observarse con optimismo, pero también con responsabilidad jurídica.

    Las oportunidades de un país no dependen exclusivamente de las decisiones económicas que adopte un gobierno. Dependen también de la capacidad de sus instituciones para ofrecer reglas claras, estabilidad, respeto por los derechos adquiridos y previsibilidad en la aplicación de la ley.

    La seguridad también es jurídica

    Tradicionalmente, cuando hablamos de seguridad pensamos en la protección de las personas, los bienes y el territorio. Esa dimensión resulta indispensable para el desarrollo económico y social.

    Pero existe otra seguridad igualmente determinante: la posibilidad de conocer las reglas bajo las cuales ciudadanos, empresas e inversionistas pueden tomar decisiones y confiar razonablemente en que serán respetadas.

    Eso es seguridad jurídica.

    Una empresa puede asumir los riesgos propios de competir en el mercado. Lo que resulta mucho más difícil es asumir aquellos derivados de normas inciertas, interpretaciones contradictorias, cambios regulatorios imprevisibles o actuaciones administrativas que alteren abruptamente las condiciones bajo las cuales fueron adoptadas decisiones legítimas.

    Por ello, la seguridad jurídica no debe entenderse como resistencia al cambio.

    Por el contrario, permite que los cambios sean sostenibles.

    Un nuevo escenario también genera oportunidades

    Las transformaciones que acompañan el inicio de un nuevo Gobierno pueden abrir espacios relevantes para la inversión, el emprendimiento, la contratación, el desarrollo regional y el fortalecimiento de distintos sectores de la economía.

    Para las empresas colombianas, este escenario representa una oportunidad para revisar sus estructuras, identificar nuevas posibilidades de crecimiento y anticipar los efectos de las reformas que puedan producirse.

    Sin embargo, cada oportunidad trae consigo nuevos riesgos.

    Cambios tributarios, laborales, regulatorios, administrativos o contractuales pueden modificar las condiciones de operación de las organizaciones. Sectores especialmente regulados —como seguros, seguridad social, financiero, servicios públicos y contratación estatal— requieren una vigilancia todavía mayor.

    Por eso, frente a un nuevo ciclo político y económico, la asesoría jurídica no debería limitarse a solucionar controversias después de que aparecen.

    Debe contribuir a anticiparlas.

    Del abogado que reacciona al abogado que previene

    Este nuevo escenario plantea también una transformación en la manera de entender los servicios jurídicos empresariales.

    El abogado no puede limitarse a interpretar una norma cuando el problema ya existe. Debe comprender la actividad de su cliente, identificar los efectos de los cambios regulatorios, evaluar contingencias y participar en la construcción de decisiones jurídicamente sostenibles.

    En WECH Abogados entendemos la prevención como una herramienta esencial para la gestión jurídica.

    Analizar anticipadamente una reforma, revisar un contrato antes de asumir una obligación, evaluar las consecuencias jurídicas de una decisión empresarial o identificar una contingencia antes de que se convierta en litigio puede representar diferencias significativas en términos económicos, operativos y reputacionales.

    La mejor controversia jurídica sigue siendo aquella que pudo evitarse.

    Instituciones fuertes, empresas confiadas

    Colombia necesita inversión y crecimiento, pero para alcanzarlos necesita también confianza.

    Y la confianza no se decreta.

    Se construye mediante instituciones sólidas, autoridades que actúen dentro de sus competencias, respeto por la Constitución y la ley, decisiones administrativas debidamente motivadas y mecanismos judiciales capaces de proteger efectivamente los derechos.

    En ese contexto, la seguridad jurídica deja de ser un concepto reservado para abogados y tribunales y se convierte en un verdadero activo económico del país.

    Cuando existen reglas claras, las empresas pueden planificar. Cuando existe estabilidad institucional, los inversionistas pueden proyectarse a largo plazo. Y cuando las autoridades respetan las reglas, ciudadanos y organizaciones pueden tomar decisiones con mayor confianza.

    Una oportunidad para Colombia

    El comienzo de un nuevo gobierno no debería interpretarse exclusivamente desde las diferencias políticas.

    También puede observarse como una oportunidad para preguntarnos qué condiciones necesita Colombia para crecer de manera sostenible durante los próximos años.

    Desde nuestra perspectiva, una de ellas resulta indispensable: seguridad jurídica.

    Colombia necesita seguridad en sus territorios, pero también seguridad para quien invierte; seguridad para quien genera empleo; seguridad para quien celebra un contrato; seguridad para quien adquiere derechos; y seguridad para quien confía en que las instituciones actuarán conforme a la Constitución y la ley.

    Los próximos años seguramente traerán reformas, nuevas regulaciones y transformaciones institucionales.

    El desafío para las empresas será convertir esos cambios en oportunidades y administrar adecuadamente los riesgos que inevitablemente los acompañarán.

    Y allí el derecho cumple una función fundamental: dar certeza donde existe incertidumbre, prevenir donde existe riesgo y aportar criterio donde existe una decisión por tomar.

    En WECH Abogados creemos que ese debe ser uno de los grandes propósitos de esta nueva etapa del país.

    Porque Colombia necesita crecer.

    Pero, sobre todo, necesita poder hacerlo sobre terreno firme.


    WECH Abogados
    Convertimos el riesgo en seguridad jurídica.

  • WECH Abogados: crecimiento, confianza y resultados que consolidan nuestra práctica jurídica

    El crecimiento de una firma de abogados no se mide solamente por el número de asuntos que llegan a sus oficinas. Se mide, sobre todo, por la confianza de quienes deciden encomendarle la protección de sus intereses y por la capacidad de convertir esa confianza en resultados.

    WECH Abogados atraviesa actualmente una etapa especialmente positiva de consolidación y crecimiento. El aumento considerable de los casos y asuntos jurídicos conocidos por la firma durante el último período constituye una señal de la confianza que empresas, entidades y personas vienen depositando en nuestro modelo de asesoría, prevención y defensa jurídica.

    Desde su creación en 2010, WECH Abogados ha construido una práctica basada en la combinación de experiencia profesional, conocimiento institucional, investigación jurídica y estrategia. Hoy, esa trayectoria se refleja en una mayor presencia en asuntos de creciente complejidad y relevancia, particularmente en los sectores asegurador, laboral y de seguridad social, financiero, empresarial y público.

    Crecer manteniendo nuestra forma de ejercer el derecho

    El incremento de los asuntos atendidos representa también un desafío: crecer sin perder el rigor, la cercanía y la atención estratégica que caracterizan a la firma.

    Por esta razón, WECH Abogados ha fortalecido un equipo interdisciplinario integrado por profesionales con experiencia en litigio, función judicial, Fiscalía, organismos de control, sector financiero y asegurador, investigación y academia.

    Esta diversidad permite analizar cada controversia desde distintas perspectivas y formular respuestas que no se limitan a reaccionar frente al conflicto. Nuestro propósito es comprender sus causas, identificar los riesgos, establecer los objetivos del cliente y determinar cuál es la actuación jurídica más adecuada para proteger sus intereses.

    Una gestión orientada a resultados

    El crecimiento de la firma ha venido acompañado de resultados positivos en la gestión de los asuntos confiados.

    Nuestra experiencia reciente comprende el acompañamiento y representación de organizaciones relevantes, entre ellas POSITIVA Compañía de Seguros, La Previsora S.A., AINCA Seguridad & Protección Ltda. y la Alcaldía de Santiago de Cali, en materias que abarcan seguros, riesgos laborales, seguridad social, responsabilidad civil, asuntos laborales, defensa judicial y administrativa y prevención del daño antijurídico.

    Los resultados favorables obtenidos confirman una convicción que ha acompañado a WECH desde sus inicios: una defensa jurídica eficaz comienza mucho antes de presentar una demanda o asistir a una audiencia.

    Por ello, nuestra metodología concede especial importancia al estudio integral del caso, la investigación jurídica, la identificación y obtención de pruebas y la preparación anticipada de la actuación. Cuando los elementos disponibles inicialmente no son suficientes, acudimos a los mecanismos jurídicos pertinentes para localizar y obtener información que permita fortalecer la posición del cliente.

    Más asuntos, mayor responsabilidad

    Recibir un número creciente de casos no constituye únicamente un indicador de crecimiento. Para WECH Abogados representa, principalmente, una mayor responsabilidad.

    Cada nuevo asunto significa que una empresa, una entidad o una persona ha decidido confiar a nuestro equipo una decisión que puede tener consecuencias económicas, institucionales o personales importantes.

    Esa confianza exige mantener los principios que han orientado a la firma: honestidad, responsabilidad, transparencia y compromiso, acompañados de formación permanente, conocimiento actualizado y una comunicación clara con nuestros clientes sobre los riesgos, alternativas y posibilidades reales de cada actuación.

    El momento actual de WECH Abogados confirma que la labor desarrollada durante estos años está produciendo resultados. La firma crece, aumenta el número y la complejidad de los asuntos que conoce, fortalece su equipo profesional y amplía su experiencia, conservando una idea fundamental:

    El verdadero resultado no consiste simplemente en atender más casos, sino en gestionarlos mejor.

    Nuestro propósito para esta nueva etapa es continuar consolidando una firma capaz de acompañar decisiones complejas, anticipar contingencias y construir defensas jurídicas técnicamente sólidas.

    Porque cada riesgo jurídico exige algo más que una respuesta.

    Exige criterio para decidir y estrategia para actuar.

    WECH Abogados
    Convertimos el riesgo en seguridad jurídica.